lunes, 24 de septiembre de 2012

De colaboración y competencia… (equilibrio personal-laboral)


Revisando alguno de los trabajos para otra materia en la que nos solicitaron hablar sobre las tendencias laborales encontré unos artículos muy interesantes. Uno de ellos, el que más capturó mi atención está muy relacionado con algo que comentábamos la semana pasada: el equilibrio entre la vida profesional/laboral y la vida personal/familiar. Publicada en julio de este año, la nota comentaba el caso de Anne-Marie Slaughter quien ahora da clases en Princeton y dos años antes había sido nombrada Directora de Planificación de Políticas en el Departamento de Estado. Esta mujer, quien es sumamente reconocida en su campo, decidió renunciar debido a que “hacía más falta en su casa que en la Casa Blanca”. Esta nota, fue tomada de una publicación que ella misma hizo para la revista  “The Atlantic” (julio-agosto 2012) cuyo título  es “Por qué las mujeres aún no pueden tenerlo todo”.

¿Qué título tan fuerte no? Pero me atrevo a decir que coincido en gran parte con ella pues a mi parecer la estructura de trabajo que hemos creado y sostenido hasta el momento no nos ayuda a mantener un balance entre nuestros deberes y necesidades personales así como nuestros deseos de desarrollo profesional. A esto me gustaría llamarlo una “falta de colaboración del sistema económico-laboral”.





La señora Slaughter, hace especial énfasis en las mujeres, y sí creo que por el rol que tradicionalmente tenemos es todavía más difícil; sin embargo, me atrevería a decir que esto afecta también a los hombres y en general a la sociedad. No es ningún secreto el hecho de que nuestras familias y sociedades se están transformando, no sólo los hombres trabajan y la pareja tradicional ahora no es la misma de antes. He encontrado muchas parejas cuyos hijos los cuida el papá porque el salario de mamá es mejor o más estable, o los abuelos, sólo por poner algunos ejemplos. Esto quiere decir que, pese a la falta de colaboración del sistema, o compatibilidad, poco a poco encontramos algunas soluciones para lidiar con esta falta de flexibilidad de las escuelas a las que van nuestros hijos, instituciones para las que trabajamos y organizaciones que prestan servicios que necesitamos día con día. Lo que me concierne es el hecho de qué tanto tiempo serán suficientes estas soluciones, ¿no deberíamos buscar cambios de fondo? ¿una mayor flexibilidad en el trabajo? ¿en las escuelas de nuestros hijos?

Algunos dirán ¿pero qué tiene que ver esto con los aspectos de colaboración vs competencia en el lugar de trabajo? La manera en que se me ocurrió (posiblemente esté errando ;) jeje) es pensando en la razón de ser de las organizaciones. Si nos vamos a la prehistoria, el ser humano se empieza a “asociar” con otros para protegerse y alcanzar sus objetivos más rápida y fácilmente. Así es como yo percibo el nacimiento de las organizaciones, como una estructura de trabajo colaborativo que nos ayuda a realizar nuestros fines… No me quiero extender demasiado, pero supongo que la pregunta que quedaría al aire sería la siguiente, si las organizaciones nacieron para “hacernos la vida más fácil y ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos”, ¿qué está pasando? ¿no deberíamos “repensar” la manera en que trabajamos?

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